Ánimo, Salud!

A veces escuchamos a muchas personas hablar sobre el buen ánimo que guardan muchas personas al enfrentarse a una situación crítica de salud.  Aunque muchos piensan que eso no tiene nada que ver con la recuperación o el deterioro de la salud, otros piensan que es fundamental.

Desde que se le diagnóstico cáncer de colón a mi suegro comencé a pensar sobre ese asunto y si en algún momento tuve dudas sobre el tema se aclararon por completo durante el proceso de su enfermedad.

Para sorpresa de todos cuando el médico le dijo que su salud era aquejada por el cáncer su actitud fue de reflexión, pero por otro lado de ánimo, no sólo para él sino para todos los que le rodeábamos.  Muchas veces hacía chistes, pero en otros momentos hablaba en serio sobre su situación y lo que quería hacer en el tiempo que le restara.  No soñaba con grandes acontecimientos, pero si quería ponerse en orden con él, con Dios y con su familia.  Reconoció muchas cosas de si mismo y de su vida, pero trató de ver cada día con esperanza y de mantenerse activo.  Como bien decía: “de no echarse a morir antes de tiempo.”

Obviamente con el paso de los meses y los estragos que hacía el cáncer en su cuerpo sus ganas de salir, de caminar y moverse fueron menguando, pero tuvo la delicadeza de mantener una sonrisa y un comentario jocoso para todo el que llegaba.  Sus deseos de mantenerse activo e independiente, de hacer cosas y continuar una vida dentro de la normalidad que le permitía su enfermedad creo que fueron las piezas fundamentales en la reconstrucción de sus días.  Ese ánimo lo mantuvo vivo por 10 meses contrario a lo pronosticado por los médicos.  La última vez que estuvo en el hospital el médico-cirujano que lo había operado nos dijo que nunca pensó que una persona con un cáncer en un estado tan avanzado pudiera resistir por tanto tiempo.

Manuel, mi suegro, estuvo disfrutando de muchas cosas durante esos meses, cosas que por la cotidianidad y la poca reflexión que muchas veces tenemos había dejado pasar.  Celebró su cumpleaños con toda la familia, disfrutó de unas navidades especiales, participó de las actividades de la familia, cocinó para todos en varias ocasiones y disfrutó de la compañía de amigos y familiares.

Finalmente, su buen ánimo frente a la adversidad lo llevo a sobrepasar los dolores, las molestias y las incomodidades de una cirugía seria, de una colostomía, de muchas radio y quimioterapias y de los malestares que le provocaban.  Ahora, ¿puede quedar alguna duda de que el ánimo, el color con el que pintamos nuestros días y la forma en que los vivimos no hace la diferencia en nuestra salud y en la vida en general?  Por lo menos yo tuve una prueba, un testimonio, es más fui testigo de que eso es completamente cierto.

Nuestro ánimo cambia nuestra vida y la de los demás.  Gracias Manuel por compartir esa última lección de Vida.

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