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Limpiando los oídos

Recientemente he escuchado un remedio para cuando sentimos molestia en los oídos.  A veces debido a las condiciones del tiempo, ambientales o que estemos comenzando a enfermarnos sentimos algún dolor o comezón en el interior del oído.

Muy probable sea un asunto que puede solucionarse con el siguiente remedio:  Limpie el oído y seque con un algún algodón, luego recueste la cabeza dejando el oído afectado hacia arriba.  Con un gotero eche dentro del oído un chorrito de agua oxigenada.  Deje reposar la cabeza de ese lado por un tiempo y luego seque.  Mientras el agua oxigenada está en acción sentirá un siseo en el interior del oído.

Repita el procedimiento varias veces.  Si el dolor se agudiza o permanece varios días acuda a un especialista para una revisión.

Recientemente pasé un buen susto en casa.  Mi esposo estaba trabajando, haciendo unos arreglos y recibió un golpe en la frente que le causó una herida. No se imaginan la cantidad de sangre que salió y como el toma diariamente un anticoagulante nos resultaba difícil parar la hemorragia.

Como una bendición un familiar arrancó del patio unas hojas de manzanilla y me dijo que las lavara, machacara y se las colocara directo en la herida.  Les cuento que casi de inmediato la sangre paró.

Además de que la herida a cicatrizado muy bien y casi no le quedó marca.

Nombre científico: Matricaria chamomilla

Limón quita manchas

El cemento o concreto además de ensuciar y manchar muchas áreas y ropa, también mancha la piel. Frecuentemente vemos a la piel de los albañiles o carpinteros, con manchas o faltas de brillo.  Eso sucede porque el cemento, pese a que las personas pueden lavarse con agua y jabón, permanece en la piel.  con el tiempo esas manchas hacen ver la piel maltratada, y arrugada.

Pero, es importante que no nos resignemos.  Las manchas de cemento que se quedan en las manos, brazos ocualquier área de la piel  pueden ser eliminadas frotándose el jugo de un limón.

Tan sencillo como pasarse una esponja húmeda con el jugo de un limón o frotarse la mitad de un limón directamente a la piel.  Obviamente, si usted tiene la piel sensible, diluya el jugo del limón en agua.  De lo contrario aplique directamente.  Verá que las manchas desaparecen y su piel quedará reluciente.

Cuando escuché del siguiente remedio hasta me dieron ganas de probarlo sin estar enferma.

Si usted tiene un catarro muy fuerte.  Puede encontrar alivio en el siguiente remedio: Té de manzana y canela.  Así como lo oye, eso casi suena a un postre.  Pero es un remedio usado en muchos países para combatir los síntomas molestosos de los resfriados.

Necesita:

  • entre 2 a 4 manzanas (cortadas en rodajas finas)
  • 2 rajas  de canela
  • medio litro de agua
  • miel (a gusto)

Coloque la canela y las rodajas de manzana en una olla, vierta el agua y hierva a fuego medio, cuele y endulze.  Beba caliente antes de dormir.

Luego de que han pasado los días festivos en donde hemos comido, bebido, engordado y abusado, a veces nos sentimos resentidos.  El estómago se resiente por tanto consumo ya sea de alimentos como de alcohol.

A veces tenemos la sensación de que a pesar de las horas nuestro estómago sigue lleno, como si la comida o bebida estuvieran todavía en él.  Sentimos un malestar parecido a deseos de devolver, pero nada pasa.   Sólo el malestar se queda.

Para eso lo mejor es un té de menta.  Sólo necesita:

  • varias hojas de menta
  • una taza de agua
  • azúcar o miel a gusto

Hierva el agua y vierta sobre las hojas de menta, deje reposar varios minutos, cuele,  añada azúcar o miel (si lo desea) y beba tibio.

Nombre científico: Mentha x piperita

De tierras lejanas llegaron, pues una revelación divina les indicó el gran acontecimiento.  Una estrella les guió en el camino y llegaron a adorarle.  Llevaron obsequios dignos de un rey, pues iban en busca del Rey de Reyes.  Oro, Incienso y Mirra.

Siguiendo esa historia durante toda mi niñez, confiando en que durante la noche del 5 de enero los Tres Reyes regresarían con regalos, más humildes, pero regalos para mi y mis hermanos.  Así fue como me enseñaron.

Todas las tardes del 5 de enero salía a recoger yerba del patio y colocarla en una cajita para los camellos de los Reyes.  Esa cajita se colocaba al lado de la cama, a cambio los Reyes dejarían regalos.  Esa era una aventura, una ilusión que llegó y se quedó siempre en mi.  Aquí en Puerto Rico, distinto a otros paises la creencia en los Reyes fue una tradición muy arraigada por muchos años, quizás ahora no lo es tan generalizada, pero todavía hay quienes le transmiten esa tradición a sus hijos.

Las ilusiones, esa creencias y esa fe en algo que no vemos, que no podemos constatar en ocasiones nos ayuda a crecer sanos.  A ver con ojos nuevos nuestro alrededor.  Creer que de tierras lejanas llegaron a visitar al niño del pesebre y creer que año tras año llegan en sus camellos a visitarte a ti.  Que con solo dejar yerba para que sus camellos se alimenten y con haberte portado bien durante todo el año tu eres merecedor de un premio, de un regalo eso es inocencia, eso es ilusión.

Pero creo que es una ilusión saludable, una ilusión que con los años, con el tiempo, con el ajoro cotidiano se pierde.  Creerte, ahora, que no mereces nada o que para merecerlo tienes que ir sobre otros es haber perdido toda ilusión.  Es dejar el corazón sin alitas.

Mother siempre nos enseñó que los Reyes vienen si te comes toda la comida, si respetas a mami y a papi, si cuidas a tus hermanos y si tienes buenas notas en la escuela.  Si ordenas tu dormitorio y ayudas en las tareas de la casa los Reyes leen tu cartita.  Una cartita en la que le dices lo bien que te portaste y las cosas que te gustaría que te obsequiaran, claro que no todo lo que anotas llega.  Y me pregunto la razón por la cual dejé de escribir la cartita si los Reyes existen.  Y me pregunto las razones por las cuales ser respetuoso, responsable, ordenado, cuidadoso y amoroso pasaron de ser una prioridad a ser algo que se dá por “default”.

Mother, Mami y Papi me enseñaron que de tierras lejanas, siguiendo una estrella llegaron tres hombres ha rendirle honores al Rey del universo y que luego año tras año ellos hacen un largo viaje a visitar a los niños de todo el mundo para obsequiarle.  Ahora, quiero que esos tres reyes o reinas me regalen o mejor, me devuelvan regalos que son importantes en días en donde se pierde la inocencia.  Quiero devuelta la ilusión, el respeto, el cariño, la tradición y la esperanza de que cuando hago mi trabajo, cuando me ubico en los zapatos de otro y soy compasivo, cuando me porto bien, sin importar la edad que tenga recibo a cambio una sonrisa, un gracias, una mirada, una caricia.

De tierras lejanas quiero que lleguen y derramen sobre mi mundo remedios para el alma, para el espiritu.  Remedios que me sanen y que sanen a los demás.  De tierras lejanas quiero que traigan un saco grande lleno de ilusiones y de inocencia para que volvamos a creer y volvamos a asombrarnos con las pequeñas cosas que la vida nos da.

No siempre que se mira a lo lejos se mira hacia el futuro, la mayoría de las veces se mira hacia la nada y en ocasiones se mira hacia el pasado.

Con el pasar de los años he aprendido a darle cierto significado a las tardes de invierno.  En un país tropical como Puerto Rico, los cambios de temporada en temporada son casi inexistentes.  Pero creo que uno aprende a valorar lo que por mucho tiempo disfruta, y las tardes de navidad para mi tienen un valor especial.  Creo que heredado, pues mi madre es fanática de ellas y mi Mother las disfrutaba a plenitud.

El sentarse en un banquito o en el balón a mirar a lo lejos en las tardes de invierno fue algo que por muchos años vi hacer.  El escuchar a mi madre decir: “está linda la tarde, parece una tarde de navidad”, es algo que no dejo de escuchar.

Las tardes de mirar a lo lejos, las tardes de navidad son tardes claras, con el cielo muy azul, la mayoría de las veces con una brisa fría, agradable.  con un sol que no quema.  Tardes calladas, como si el tiempo se detuviera.  tardes que invitan a sentir el frio del terreno, a estar descalzos.  Tardes que se convierten en noches para una taza de chocolate o café.  Tardes maravillosas, en donde el mirar a lo lejos se hace compulsorio.

Estas tardes, en mi nueva etapa de vida, me llenan de paz, de alegría con la vida.  También me llenan de nostalgia, pero una nostalgia agradecida.  Mirando a lo lejos veo a Mother sentada en el balcón de su casa, posiblemente con un canasto lleno de gandules para limpiar, con la brisa rozando su cara y en su voz el suave tarareo de una canción.  Mirando a lo lejos veo a Mami sentada, con sus ojos inquietos buscando que hacer, cantando.  Mirando a los lejos veo a Papi dormitando en un sillón, agradecido por la brisa que le refresca el sueño.

Mirando a lo lejos me veo a mi, en el pasado y en el futuro.  Disfrutando de las tardes de navidad, observando lo que se me ha dado y tratando de aprender de lo que se me niega.  Mirando a lo lejos busco las respuestas a preguntas y sucesos que no entiendo.  Mirando a lo lejos agradezco al cielo que los remedios aprendidos me han ayudado a vivir, agradecer y trabajar para conseguir la plenitud.

Mirando a lo lejos veo lo pasado, lo dichoso que fue.  Lo mucho que he disfrutado y valorado las tardes de invierno, pero también mirando a lo lejos veo que el futuro se construye tal y como me enseñaron con sacrificio, con sudor, a veces hasta con lágrimas y que esas tardes de navidad me llenan de una energía particular que sólo tres entendemos.

Remedios para fin de año

Cuando llega el fin de año muchos se preparan para la fiesta, el baile y la celebración.  Otros se recubren de pies a cabezas con una manta y se acuestan a dormir para no darse cuenta de que el año se va.  Muchos otros hacen los preparativos para hacer los mil ritos cuando suenen las doce campanadas.

Muchas tradiciones, unas para la buena suerte, otras para el amor, el dinero, para tener viajes o éxito laboral.  Las más escuchadas o practicadas son comer doce uvas, brindar con vino espumoso o champagne, tirar un cubo de agua por la ventana, hacer una oración, anotar en un papel y quemar las cosas no tan buenas del año que está por terminar.

Otros practicamos nuestros propios rituales dependiendo de las necesidades que tengamos o cómo nos estemos sintiendo.  No pensando en que con el año las cosas llegan o se van por arte de magia, sino poniendo fe a través de los ritos, para que se conviertan en acción, en realidad.

Prender una vela, colocar en un papel las cosas que deseamos alcanzar en el próximo año, hacer una limpieza general de la casa, sacar, regalar o botar todo aquello que no usamos, que nos entorpece, darnos un baño con tiempo, dedicándonos atención, disfrutando del momento. Ir a una iglesia, un culto, orar, meditar.   Brindar por lo obtenido y por lo que ha de llegar y sobretodo compartir la noche con la persona amada.

El asunto es que en cada rito que hacemos conectamos nuestro Yo, nuestro espíritu y enviamos un mensaje al Universo de que tenemos fe, que confiamos y que trabajaremos por el bienestar que deseamos.  Cada rito es una menera de concentrar nuestra mente, de centralizarnos y equilibrarnos.

No importa cual sea el rito, cual sea la creencia o cual la necesidad, lo importante es enfocar nuestra mente, es declarar, confiar y creer.  No digamos que queremos, digamos que tenemos. Visualizarnos en plenitud, nos dará plenitud.

Feliz Año 2010.  Les deseo a todos lo suficiente para alcanzar la plenitud física y espiritual.

Menta para las embarazadas

La menta es una hierba aromática muy usada y apreciada en la cocina de todo el mundo.  Tiene muchas propiedades medicinales y diferentes usos para diferentes dolencias.

Su olor refrescante es usado en el mundo de la aromaterapia como estimulante y desodorizante.  Frecuentemente es usada para problemas gastrointestinales y del sistema nervioso.

En esta ocasión lo presentamos como alivio para las mujeres embarazadas que sufren vómitos a causa del embarazo.  Para aliviar tanto las naúseas como los vómitos se toma una infusión de menta.

¿Cómo se hace?

Hierva agua, apague y enseguida coloque un puñado de hojas de menta en el agua.  Tape bien para uqe no salga el aroma y deje reposar por 5 minutos.  Sirva y tome.  Repita el procedimiento mientras duren los vómitos y las naúseas.

Nombre científico: Mentha x piperita

La temporada es el remedio

Año tras año escuchamos que durante ciertas epocas de celebración se registran más depresiones, problemas mentales y hasta muertes.  Frecuentemente escuchamos que la gente pasa la temporada de navidad sumida en la nostalgia y en la tristeza.

Nos preguntamos porqué en momentos de celebración, de alegría las personas cambian las sonrisas y las carcajadas por lágrimas y dolor.  Nos hacemos preguntas, la mayoría de ellas retóricas, sobre el cómo, el cuándo y el porqué de conductas inexplicables.

La temporada no es la que te lleva a la depresión, no es que sufres con lo que otros gozan, ni tampoco es que le das más valor al tiempo pasado.  Es que simplemente prefieres ver el vaso medio vacio.  Es que prefieres añorar lo no vivido, lo que pudo ser, lo que quizás te habría hecho sonreir en vez de recordar con una sonrisa lo vivido, lo disfrutado, lo aprendido.

Es que le restas importancia al futuro y sólo piensas en el ahora.  Es que no le tienes fe ni al futuro, ni a lo que la vida te tiene como regalo.  En la temporada de navidad recordamos el momento más hermoso de la vida, el nacimiento, la apertura a una nueva oportunidad.  No sólo es recordar el nacimiento del Niño Dios, es ver que a través de ese evento se abren las puertas del universo al amor, a la esperanza.  Al crecimiento de la fe.

Si ves en la temporada un simple momento que ya no es igual al de ayer, si sólo ves el brillo, el color y las luces que prenden y apagan sin ningún sentido, pues la temporada pasará sin pena y sin gloria.  Con más añoranza que esperanza.  Pero si observas que los ojos se iluminan, que es el mejor momento de reflexionar, que es el recordatorio que hay nuevas oportunidades de sanarte, de crecer, de vencer y de triunfar.  Que hay nuevos motivos para salir adelante y que la vida es un regalo eterno de Dios.  Te darás cuenta de lo inmenso del amor, de que el remedio a todos tus dolores de cuerpo y alma se encuentran en vivir la temporada como nunca, mejor que antes, con los ojos llenos de esperanza por lo nuevo que ha de llegar.

Recuerda los momentos alegres, los que ya viviste.  Aunque muchos de los personajes no estén entre nosotros.  Aunque el tiempo haya hecho cambiar los espacios, las personas, la esencia de la temporada no cambia, los sentimientos y los deseos de compartir y celebrar la vida deben ser los mismos.  Observa que unos llegan y otros se van, enseña a los recién llegados lo agradecido que eres, lo feliz que te hace su presencia y lo mucho que valoras lo que tienes.  Recuerda con amor y gratitud los que no están, practica lo que te enseñaron.  Y a los que siempre tienes al lado hazle saber lo importante que es su presencia en tu vida.

Sana tu vida, sana tu alma, perdona y perdónate.  Usa como remedio la temporada de fiestas, de reflexión, la oportunidad que la vida, que el Altísimo te ofrece para crecer como ser humano.

El remedio: disfrutar la temporada, agradecer el mejor de los regalos que recibes no sólo en Navidad, sino cada día: La Vida.

Feliz Navidad!!!

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